¿Qué te hace la anorexia?

Photo by Kira Ikonnikova on Unsplash

Nunca me paré a pensar. Cuando estaba inmersa en el mundo de la anorexia, lo que menos me importaba era la salud. Lo primero y más importante era adelgazar y ser delgada. Sabia que lo que estaba haciendo no era sano. Pero la balanza que escondía en mi armario era la que dictaba mi comportamiento y todo lo demás eran chorradas.

Mis manos tenian callos de tanto rozarme con los dedos con los dientes al meterme la mano en la boca para vomitar. Pero me ponia vaselina para suavizarlos y bien me aseguraba de no mostrarlos a los demás.

Mi estomago e intestinos iban locos con tantos ayunos y tan poca nutrición. Pero todo aquello lo sabia llevar.

Lo que más me preocupaba era mi corazón. Tantos vómitos me provocaban un desarreglo en los niveles de electrolitos en mi organismo, y eso lo pagaba con taquicardias y arritmias donde se me aceleraba el corazón. Más de una vez pensé que me iba a quedar tiesa.

Los dientes eran otro asunto que me provocaba inquietud. Los ácidos de los vómitos me infectaban las encías y desmineralizaban mis dientes. Y cuando iba al dentista con caries que me plagaban por la falta de nutrientes en mi empobrecía alimentación, el dentista no podia entender porque sufría tantos problemas. Si yo le contara.

Mi piel estaba seca  a pesar de poner crema a diario y mi vello corporal era largo y espeso. Quizás para protegerme del frío.

El periodo no sabia lo que era. Nunca lo había tenido y si seguía así nunca lo iba a tener. Pero esto era lo que menos me preocupaba. El sexo no entraba en mi agenda. Esta estaba repleta de tareas sobre como comer menos calorías y como quemar las que comía.

Y mi mente. Mis pensamientos eran retorcidos, aunque yo estaba convencida de estar en lo cierto. Seguramente la carencia de nutrientes no me permitían ver las cosas con claridad. La anorexia me ofuscaba la vista, prometiendome mil cosas que iban a suceder cuando adelgazara otro kilo mas.

Mis huesos. Tuve dos roturas de pierna, una de codo, otra de brazo y otra de muñeca. En aquel entonces, le echaba la culpa a mi mala suerte. Ahora me doy cuenta de que mis huesos estaban tan desnutridos como yo.

Hey girls! Es genial estar delgadita. Te sientes tan mona. Pero no te pases de la raya. Si vas a comer como come solo lo que más te alimenta y sobretodo piensa. ¿Vale la pena vivir con esta obsesión cuando me estoy destrozando la salud?

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