¿Qué te hace la anorexia?

Problemas físicos que provoca la anorexia.

Nunca me paré a pensar. Cuando estaba inmersa en el mundo de la anorexia, lo que menos me importaba era la salud. Lo primero y más importante era adelgazar y ser delgada. Sabia que lo que estaba haciendo no era sano. Pero la balanza que escondía en mi armario era la que dictaba mi comportamiento y todo lo demás eran chorradas.

Mis manos tenían callos de tanto rozarme  los dedos con los dientes al meterme la mano en la boca para vomitar. Pero me ponía vaselina para curarlos y bien me aseguraba de no mostrarlos a los demás.

Mi estomago e intestinos iban locos con tanto ayuno y tanta desnutrición. Pero ya me había acostumbrado a los retortijones y ruidos variados.

Lo que más me preocupaba era mi corazón. Tantos vómitos continuos acabaron desequilibrando los niveles de electrolitos en mi organismo, provocando arritmias impredecibles que aceleraban mis pulsaciones y que curiosamente contrastaban con un ritmo cardiaco casi mortecino de menos de 50 bits por minuto. Más de una vez pensé que me iba a quedar tiesa.

Los dientes eran otro asunto que me provocaba inquietud. Los ácidos de los vómitos me infectaban las encías y desmineralizaban mis dientes. Y cuando iba al dentista con caries que me plagaban por la falta de nutrientes en mi empobrecía alimentación, el dentista no podia entender porque sufría tantos problemas. Si yo le contara.

Mi piel estaba seca  a pesar de poner crema a diario, y mi vello corporal era largo y espeso. Seguramente para hacer las funciones de la grasa y   protegerme del frío exterior.

El periodo no sabia lo que era. Nunca lo había tenido y si seguía así nunca lo iba a tener. Pero esto me traía sin cuidado. El sexo no entraba en mi agenda, que ya estaba repleta de tareas sobre como comer menos calorías y como quemar las que comía.

¿Y mi mente? Mis pensamientos eran retorcidos, aunque yo estaba convencida de estar en lo cierto. Seguramente la carencia de nutrientes, el continuo estrés, y las pocas horas de sueño, no me permitía ver las cosas con claridad. La anorexia me ofuscaba la vista, prometiéndome mil cosas que iban a suceder cuando adelgazara otro kilo mas.

El estado de mis huesos era alarmante. Tuve dos roturas de pierna, una de codo, otra de brazo y otra de muñeca. En aquel entonces, le echaba la culpa a mi mala suerte. Ahora me doy cuenta de que mis huesos estaban tan desnutridos como yo. Con pruebas diagnosticas específicas, estoy convencida de que me habrían diagnosticado una osteoporosis.

Hey girls! Es genial estar delgadita. Te sientes tan mona. Pero no te pases de la raya. Si vas a comer , y con más razón si sufres desordenes alimenticios,  come solo lo que más te alimenta. Y piensa antes de continuar con esta locura: ¿Vale la pena vivir con esta obsesión cuando me estoy destrozando la salud?

Si quieres saber como conviví durante años con la anorexia y la bulimia, y como finalmente logré salir de sus garras, echa un vistazo a mi libro autobiográfico:
 Alma desnuda de Eva Sainz.

Deja un comentario