Bulímia o adicción a la comida.

bulimia adicción a la comida

 

 

Es curioso como cuando sufría de bulimia todos mis atracones empezaban con comida basura. Bollos, helados, fritos, pasteles. Después de zamparme esto seguía con lo que había por delante. Verduras, pescados, carnes. Pero curiosamente estos últimos alimentos no eran de mi agrado y a veces ni los comía.

Algo tiene el azúcar

Y me pregunto ¿que tienen esos alimentos procesados que me llaman a voces cuando pienso en darme el atracón? Nunca empecé devorando brocolí con salmón o calabaza con ternera. Cuando mi mente me decía : A devorar, salía ansiosa buscando un supermercado o una tienda de la esquina para comprar mi droga. Los alimentos basura.

Después de tantos años intentado entender que me pasa y porqué, he aprendido muchas cosas curiosas.
Hay algo especial en la combinación azúcar y grasa que me vuelve loca y me hace perder el control. Es como una droga que me puede y que me conquisto desde muy pequeña. Ya en mi infancia vivía a base de chucherías y dulces. No podía pasar un día sin ellos. Si me faltaban me entraba el mono.

La adicción a la comida (basura) existe.

Pues resulta que esos estudios que leí donde consideran la adicción a la comida como una adicción más tienen toda la razón. El azúcar es más adictiva que la cocaína. Con razón estaba tan enganchada.

Una vez que toca mis labios estoy perdida.

Imaginemos este experimento. Coges una bulímica y la llevas a vivir a un poblado perdido en la selva donde no están expuestos a la comida procesada y viven de alimentos que consiguen de la naturaleza. Algo que cazan, pescan, tubérculos o hortalizas que cultivan, algunas bayas silvestres….Muy básico y ancestral. No creo que a la bulímica le resulte muy apetecible un atracón con estos manjares.

Mecanismos biógicos que confirman su efecto como droga.

Va a resultar que los desordenes alimenticios, especialmente el de la bulimia se producen por algo más que factores emocionales. Estoy segura que los alimentos procesados llenos de azúcares, harinas refinadas y aceites adulterados hacen estragos en los mecanismos biológicos que determinan  el hambre y la saciedad. Muchos alimentos empaquetados, incluso los que se anuncian como saludables contienen ingredientes clave que nos convierten en adictos de por vida. Y a algunos como en mi caso nos toca evitarlos para siempre.
A un ex alcohólico nadie le diría que puede tomar  alcohol con moderación . Ni siquiera le darías un chupito.
Una bulímica debe evitar los alimentos procesados porque estos son su droga.

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